(y IIª parte)
Una reflexión sobre el contexto y la idiosincrasia de la fe. Alfonso Berlanga
Después de la primera entrada sobre el contexto actual y la idiosincrasia religiosa especialmente entre los jóvenes, continuamos con la propuesta para los educadores.
1.- El papel del educador (profesor, coach, mentor, orientador).
Nada arrastra tanto como el cariño, el ejemplo y el saberse amados. Por eso a muchos jóvenes en búsqueda les sorprende encontrar a alguien que escucha atentamente, que no juzga, de modo desinteresado. Cuando perciben esto, lo valoran y lo buscan porque necesitan referentes expertos en humanidad[1]. Aquí presentamos algunas ideas para la reflexión personal del educador y la mejora de su trabajo con jóvenes.
- Educar no es transmitir unos contenidos o inculcar unas conductas. Los formalismos sin explicar sus presupuestos causan rechazo en nuestros oyentes jóvenes. La palabra doctrina, dogma y magisterio tienen mala prensa y necesitan ser presentadas con un nuevo lenguaje.
- Proyectar con ellos a largo y medio plazo. Necesitamos una paciencia prolongada.
- Los jóvenes necesitan referentes, es decir, personas que con su estabilidad les aportan puntos de referencia para que ellos caminen con protagonismo. Aquí entran o bien los padres, o los abuelos y, sin duda, los tutores y profesores. Hacerles pensar y leer (algo al menos), no dándoles todo masticado.
- Son muy sensibles al testimonio personal de los educadores y a la “energía positiva” que irradian. De ahí el interés de la literatura con relatos de conversión (cfr. más abajo).
- Verbos problemáticos para la educación en nuestros días: debatir, convencer, corregir sin razonar. Verbos favorables: razonar, dialogar, proponer y mostrar la belleza de la propia posición. Esto vale para muchas cuestiones de ética y, más aún, de la fe cristiana. Pensamos que conviene poner especial cuidado con expresiones que puedan denotar fanatismo (que, en el fondo, es una simplificación fideísta de los fenómenos humanos).
- Un apunte teológico de fondo acerca de la salvación personal de los que no tienen fe. La cita es antigua y pertenece al Concilio Vaticano II cuando en dos documentos esenciales[2]. En ellos los Padres conciliares distinguen entre quienes aceptan conscientemente a Cristo y quienes no lo han encontrado de modo significativo (o porque no alcanzan a conocerle como el verdadero y único Salvador, o por desconocimiento). Todos, sin embargo, están orientados a formar parte del pueblo de Dios de distintas maneras, situados en círculos concéntricos: los católicos en el centro seguidos por los que cristianos que han acogido el Evangelio y han sido incorporados por el bautismo; a continuación, los judíos, después los musulmanes que adoran al único Dios y, por último, los seguidores de las grandes religiones asiáticas. El Concilio reconoce una orientación a la Iglesia en las religiones no cristianas, en cuanto que los hombres se esfuerzan en vivir una vida recta: “Esto vale no solamente para los cristianos, sino también para todos los hombres de buena voluntad, en cuyo corazón obra la gracia de modo invisible. Cristo murió por todos, y la vocación suprema del hombre en realidad es una sola, es decir, la divina. En consecuencia, debemos creer que el Espíritu Santo ofrece a todos la posibilidad de que, en la forma de sólo Dios conocida, se asocien a este misterio pascual”[3]. Son tomas de posición de los Pastores que todavía hoy resultan inspiradora y llenan de esperanza el diálogo con los descreídos.
2.- Algunas vías o temas para el diálogo.
Proponemos a continuación algunos posibles temas para el diálogo con las distintas situaciones personales frente a la fe. Por razones de espacio, sólo los presentamos como titulares.
- Al católico feliz y practicante sin especiales dudas:
- Cultivar un corazón misericordioso con los que dudan o tienen problemas. Los amigos son queridos, de entrada, como son o como se encuentren.
- Profundizar en la propia fe, buscando mejores explicaciones para dar razón de lo que creen y procuran vivir en un lenguaje accesible.
- Si a estos católicos felices les acaban llegando las dudas de fe (o de esperanza), no deben intranquilizarse. Sus dudas pueden afrontarse con serenidad, humildad y contando con el tiempo. La fe no es primordialmente una conquista de la inteligencia humana por sí sola.
- Conocer cuáles son los aspectos centrales de la propuesta cristiana y buscar el modo de vivirlos. Su testimonio coherente es un buen argumento para los indiferentes.
- Al católico con dudas:
- Conocer de qué ambiente religioso procede. Detectar lagunas y aspectos secundarios de la educación religiosa.
- Que reconozca dentro de la propuesta cristiana qué no entiende, qué cosas le parecen fanatismo, qué le cuesta vivir personalmente.
- Colgarse la etiqueta adecuada: “con dudas y en búsqueda” y darse tiempo.
- Si es un creyente sedentario o demasiado pasivo, puede ser que pertenezca al siguiente grupo.
- Al agnóstico convencido e indiferente, al ateo práctico, al descreído: conviene plantearle preguntas para conectar con su mundo:
- ¿Qué tenemos en común y qué nos separa?
- ¿Qué es sagrado para él y por qué?
- ¿Qué experiencias del cristianismo ha tenido?
- ¿Qué proyecto de felicidad quiere construir?
- ¿Se siente realmente libre?
3.- Bibliografía para quienes quieran seguir profundizando[4].
BIBLIOGRAFÍA ESPECÍFICA
- R. Barron, Catolicismo. Un viaje al corazón de la fe, Rialp, Madrid 2017.
- [exposición sistemática de la fe cristiana desde su belleza. Adecuada para un público universitario]
- R. Corazón, Agnosticismo. Raíces, actitudes y consecuencias, Eunsa, Pamplona 1997, caps. 5 y 7.
- [reflexión teórica y crítica. Para educadores]
- J. L. Lorda, Invitación a la fe, Rialp, Madrid 2021.
- [exposición sistemática y razonada con sencillez. Para todos los públicos, al menos por capítulos]
- T. Trigo, 50 preguntas sobre la fe (disponible en www.arguments.es).
- [es el Credo en forma de preguntas actuales. Todos los públicos y adecuado para la catequesis de confirmación o la de adultos]
BIBLIOGRAFÍA SOBRE RELATOS DE CONVERSIÓN
- S. Ahmari, Fuego y agua. Mi viaje hacia la fe católica, Rialp, Madrid 2019, 235pp.
- [Público universitario. Iraní que va a la Universidad en USA]
- J. Fadelle, El precio a pagar, Rialp, Madrid 2011, 208pp.
- [Todos los públicos. Ambientado en Irak. Da a conocer a los cristianos perseguidos]
- T. Guénard, Más fuerte que el odio, Gedisa, Barcelona 2002, 284pp.
- [Bachillerato y universitarios. Es un relato bastante duro, con esperanza. Ambientado en Francia]
[1] Expresión de san Pablo VI, retomada en varias ocasiones por san Juan Pablo II al hablar de los evangelizadores que necesita el mundo contemporáneo.
[2] La Constitución dogmática sobre la Iglesia, Lumen gentium, nn. 14-16; AG, n.7; y la Declaración Dignitatis humanae sobre la libertad religiosa
[3] Cfr. Constitución pastoral Gaudium et spes, n. 22.
[4] Como indiqué en la primera entrada del blog, he plasmado en forma de novela varias de las cuestiones tratadas en este texto. Se trata de mi primera experiencia en narrativa: Navegando entre líneas (2025) de la Editorial Quares (Málaga): https://books.quares.es/editoriales/alfonso-berlanga/. El correo para todo lo relacionado con la novela o con esta entrada de blog es: navegandoentrelineas2025@gmail.com.