La invasión de Ceuta no ha terminado, no lo han hecho las futuribles oleadas ni tampoco los efectos de la anómala, ilegal y hostil irrupción del pasado 30 de julio del año 26. Ahora, de manera insistente, cunde la especie de otra intentona para el próximo 15 de agosto, sea Ceuta o Melilla. Y no, no se ha vuelto a la normalidad, mientras el Ministerio del Interior habla de unos 2000 asaltantes que aún permanecen en Ceuta, la Ciudad, la prensa y las organizaciones ciudadanas cifran en unos 6000 los que permanecen en territorio español. En otros datos mejor no entremos, no puede el Gobierno cifrar en 49.000 los intrusos y, al día siguiente, en 73.200 los que se volvieron. Ahora ya hasta las autoridades judiciales investigan si hubo aviso del CNI a Interior y en qué circunstancias, número de veces y concretos contenidos. La realidad es que no se actuó antes del suceso y tampoco una vez producido, un gobierno renqueante, casi inane, tardó lo más grande en enviar más policías y guardias civiles y movilizar a las Fuerzas Armadas. No se puede abandonar a los españoles, ni siquiera momentáneamente, por parte de las instituciones precisamente creadas para servirles y de las que son sus titulares. ¿Qué hace Pedro Sánchez, quiere entregarnos?
Es hora de tomar responsabilidades, reforzar medidas y efectivos de las fuerzas policiales, nada ha terminado. Hay que mantener en alerta a Defensa, enviar tropas y material a las dos ciudades autónomas y dar información y explicaciones cada día. Esto no es un juego, se ignora si Sánchez lo sabe, es dudoso, pues sigue de vacaciones. Si necesita descansar o no tiene la necesaria serenidad y firmeza, que lo deje de una vez. El día 15 veremos, sea sí o no, hay que seguir y España no cederá.