En este caso, el titular no viene a referirse a un juego, aunque lo parezca. No, se trata de un barco, un virus, Cabo Verde, Fernando Clavijo, Mónica García, Margarita Robles, Sánchez, la vida y la muerte. Y, por cierto, esta vez Ángel Víctor nada que ver. “La enfermedad por hantavirus es una zoonosis emergente producida por virus ARN pertenecientes a la familia Bunyaviridae”. La aparición del hantavirus en determinados pasajeros del buque “MV Hondius” -de bandera holandesa (hoy día insistentemente Países Bajos)- con resultado muerte, al menos en tres casos, ha generado un importante revuelo y hasta un peligroso reto. En un principio, el crucero de lujo y su casuística no tenían ninguna especial relación con España, salvo el hecho de que catorce de los cruceristas son españoles. Una vez conocido el hecho de la aparición de la enfermedad y la identificación del virus, se barajaron varios planes y protocolos de evacuación y aislamiento. Algún país había de hacerse cargo y Cabo Verde no estaba por ello, aún a pesar de que se barajó sacar a los viajeros y enviarlos por avión, cada uno a su país de origen, sin más. La OMS se puso en contacto con España, dada la cercanía relativa de las Islas Canarias. Tras alguna negativa oficial más o menos guturalizada en voz baja, el Gobierno español decidió aceptar la petición del ente de salud de la ONU: un puerto canario. Marruecos, en paralelo, rechazó un avión sólo para repostar que llevaba a un posible contaminado.
Una vez el asunto fue comunicado y dado a conocer en los medios de comunicación, han surgido las quejas de las autoridades canarias y la protesta social, tanto de sindicatos de trabajadores portuarios como de otros grupos ciudadanos. Parece que fue por whatsaap como la titular gubernamental de Sanidad trasladó al ejecutivo canario su propia resolución. Ello llevó al Presidente Clavijo -expresamente enfadado- a intentar hablar con Pedro Sánchez, pero no lo encontró, ni aquel le devolvió llamada hasta el pasado viernes. Ante este estado de cosas, el ofrecido Puerto de Granadilla de Tenerife será usado para fondear en su entorno o cercanía, pero sin permiso de atraque. Los traslados a tierra firme se harán en lanchas y los pasajeros serán trasladados con todas las medidas posibles de protección al aeropuerto para que viajen a sus respectivos destinos nacionales. Respecto a los catorce españoles, se ha dispuesto que ingresen en el Hospital militar madrileño Gómez Ulla, para pasar una cuarentena. Por esta causa, mientras la Ministra Robles -magistrada del Supremo- dio cuenta de que sería una estancia voluntaria, su homónima García la contradijo afirmando contar con competencias legales para hacerlo de modo obligado. En fin, un episodio a lo “dejà vu”, algo chocante y bastante escalofrío. Suerte…