Corrieron hacia el puerto, -ahora sí, ahora no, como dijo la Audiencia Nacional-. Sólo 70 policías al cuidado de una turba en carrera para hacerse con una plaza de cama y socorro. Los inmigrantes supieron al llegar a Ceuta que la playa del Trampolín no es cumplir el sueño europeo o el de España, no lo es improvisar un tenderete y esperar los bocadillos. Al menos en el nuevo emplazamiento hay unas camas nuevas y un espacio techado y limpio. Después, los que no fueron autorizados a pasar volvieron a la playa sin cambios. Curiosamente los “tres o cuatro mil” que corrieron por las calles hacia el nuevo enclave, tras quedar allí alojados mil setecientos, siguieron siendo “tres o cuatro mil” cuando volvieron para atrás sin plaza.
Miren, 3.500 aproximadamente partieron conducidos por la Policía, se les resta 1.700, que quedan en las nuevas carpas, y resultan: … 3.500 aprox. ¿Cuántos hay? Si Marlaska no lo sabe, nadie lo sabe. En Ceuta dicen que la playa sigue igual, con tanta gente como antes. Se puede plantear la discusión política con las diferencias que se quiera, ya saben, invasión, migrantes, asalto, crisis migratoria, expulsión, acogida, que si Marruecos los reclama, que si no los acepta, etc. lo que sea. Lo que no es razonable es no hacer un plan y no asumir ni el supuestamente asumido mando único. Y que ya lo dijo Sánchez: “pregúntenle a Vivas”.
En la pandemia fue “la cogobernanza”, en Valencia ni Delegada, Confederación o Gobierno, un solo hombre: Mazón. “Si quieren ayuda que la pidan”. Los incendios que, si son de “sexta generación” y el cambio climático, o Mañueco, que uno de los días no estaba, eso sí sólo hay siete hidroaviones disponibles. Ahora es Ceuta, “que lo arreglen ellos, la culpa es de Vivas”. Sánchez no está para esto.