Acción y Comunicación sobre Oriente Medio (ACOM) condena con la máxima firmeza la vandalización del cementerio judío de Barcelona, un acto de odio que constituye una agresión intolerable contra la memoria, la dignidad y la convivencia.
La profanación de tumbas es una de las expresiones más miserables del antisemitismo: atacar a quienes ya no pueden defenderse revela una absoluta degradación moral. No se trata de un simple acto vandálico, sino de un delito de odio que hiere a toda la comunidad judía y a los valores más elementales de cualquier sociedad civilizada.
Este ataque no es un hecho aislado. Es consecuencia directa del clima de hostilidad hacia los judíos que desde hace años vienen fomentando la izquierda política y el separatismo catalán, normalizando el señalamiento y la estigmatización. A nivel nacional, la retórica irresponsable del Gobierno de Pedro Sánchez frente a Israel y su tolerancia con discursos radicales han contribuido a crear un entorno en el que el antisemitismo se siente legitimado.
ACOM exige una investigación inmediata de los hechos como delito de odio, la identificación y castigo de los responsables, y una condena política clara y sin matices del antisemitismo, venga de donde venga.
La profanación de tumbas judías en Barcelona interpela a toda la sociedad. El silencio, la ambigüedad o la equidistancia solo alimentan el odio.