Tierra de Gracia: Cayó Maduro, el narcorrégimen aún sigue ahí

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Por Carlos Pérez-Ariza

enero 6, 2026 1:22 am

El aparato de control total, encastrado en Venezuela durante 26 años, no va a desaparecer automáticamente por la captura de Maduro y su esposa. La transición tipo Trump tiene cierto parecido a la que Estados Unidos hizo en Japón tras la II Guerra Mundial

Las redes sociales arden en preguntas y conjeturas sobre el día después de la captura de Maduro y su mujer –una lady Macbeth tras el poder–, que ha metido en el negocio hasta a sus narco-sobrinos. Ese futuro inmediato es complejo. Trump ha incendiado el panorama con su nueva aliada, Delcy, aparcando a María Corina Machado. Quiere administrar a Venezuela mientras prepara una transición segura. Puede que haya aprendido de los fracasos en Libia, Irak y Afganistán, aunque eran escenarios parecidos, pero diferentes. Y, aun así, con todas las precauciones de Trump, todo le puede salir mal.

Delcy Rodríguez. Confiar en Delcy –la araña vengadora– es aliarse con el ala ideológica del chavismo. Delcy, con su hermano, Jorge Rodríguez han declarado que la revolución chavista es su venganza particular por la muerte en custodia de su padre, el guerrillero, Jorge Rodríguez. Ese pasado les ha marcado Es de suponer que Trump sabe con quién trata, pues los hermanos Rodríguez, de los pocos con estudios superiores, ha sido soporte de ese narco-régimen. Delcy, ahora presidente encargado, con vestidura de demócrata y bajo la tutela de Trump y sus MAGA Boys, hará bien en demostrar su nuevo talante, liberando a todos los presos políticos, y desmantelando a las bandas chavistas armadas, que recorren las calles de Caracas amenazando a sus ciudadanos. ¿Lo hará?

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Apoyarse en Delcy es apostar por la recomendación de Sun Tzu: “Deja una salida al enemigo”. Ella y su hermano solo pueden motivarles colaborar con su odiado imperialista Trump –sospechosa ella de haber pactado/entregado a Maduro–, para salvar el pellejo y que, al final, salgan con salvoconducto a un país amigo y confortable. O seguir en su senda de la venganza y maniobrar para quedarse en el poder. Sus declaraciones inmediatas, tras las palabras de Trump, dan pistas de que Delcy, esa araña vengadora, no está por colaborar con el Imperio. Enfatizó que el único presidente es Maduro, que lo liberen; que Venezuela no será nunca más una colonia. Y lo dijo en un dudoso vídeo, al lado de su hermano, Padrino y Diosdado. Aunque también asomó dialogar con Trump. La realpolitik siempre contiene dobleces. Como el mismo Trump, que es un “acertijo envuelto en un misterio dentro de un enigma”, como acuñó Winston Churchill.

Donald Trump. Trump dio a entender que María Corina no está apta hoy para tomar el relevo. Puede que él dese evitar que una Venezuela en llamas calcine a la líder social y sentimental de los venezolanos, arrastrando al presidente electo Edmundo González Urrutia. Desmontar el Estado chavista primero y después él y ella. Pero eso pasa por apoyarse en Delcy, una apuesta muy arriesgada. Es cierto que Delcy controla y coordina los principales mecanismos del poder. Sería útil al plan Trump, si ella cumple, pero ¿cumplirá? ¿Podría hacer la misma operación con María Corina y Edmundo al frente de ese inicio de transición? Es claro que Trump quiere evitar una conflagración interna, que esa otra opción podría desatar. Y, tal vez, le debe el favor de haber traicionado a Maduro, facilitando su ubicación a la CIA.

Trump sabe, y nosotros también, que el tablero venezolano actual contiene elementos explosivos. Un partido chavista con 3 millones votos. Unas Fuerzas Armadas que no han dado signos de levantamiento contra el narco régimen a esta hora. Colectivos paramilitares bien armados (Tren de Aragua). Una extensa frontera con Colombia controlada por los guerrilleros ELN y FARC. Campos de entrenamientos a cargo de Hamás y Hezbolá. Además, de la inteligencia rusa y china, moviendo la tramoya. Un polvorín, con la mecha puesta a falta de una cerilla que la encienda. Ante tal amenaza, con todos dispuestos a defender el negocio, leer el Arte de la prudencia de Baltasar Gracián es recomendable. Repasar la experiencia de Japón da claves para esta transición a lo Trump.  Y estará recordando a Sadam y su Irak.

Edmundo y María Corina. Tienen la convalidación de los votos y el favor del pueblo que confía en ellos, como único referente político legal. Pero ese capital social no parece suficiente para enfrentar el reto de iniciar solos un camino en territorio hostil. Las armas la tienen los chavistas, que mandan en el territorio y la logística del negocio del narco tráfico. Los ganadores, con sus 7 millones de votos, no controlan las fuerzas que se les enfrentarían. Eso es un poder efectivo difícil de vencer a menos que se enfrenten en una guerra civil –siempre incierta–, que Trump quiere evitar a toda costa, porque les obligaría a defender a sus socios políticos y poner las botas sobre el terreno. Otro Vietnam jamás. El objetivo, a largo plazo, es volver al patio trasero suramericano sin riesgos de que se cumpla la profética frase del Che Guevara: “Uno, muchos Vietnam en Latinoamérica”.

María Corina responde a Trump. ​»El respeto de un líder no se mide en Washington, se mide en las calles de Venezuela y en las actas de votación que el mundo entero conoce». Tiene razón. Llamó a las Fuerzas Armadas a ponerse a las órdenes del nuevo comandante en jefe, Edmundo González –él mismo lo ha hecho–.  Y abogó por instalar una Junta Nacional de Transición formada por las fuerzas vivas de la nación, incluidos chavistas disidentes, en lugar de una administración extranjera. La pregunta es si esa idea de María Corina pueda funcionar dentro del territorio aún en manos del narcorrégimen. Hay mucho que despejar antes de que esa transición a lo Trump comience. Aunque él ha amenazado a Delcy que, si no cumple, le pasará lo mismo o algo peor que a Maduro y su señora. Desmontar el chavismo es transitar por una ciénaga de alimañas.

Diosdado/Padrino. Ambos militares, jefes de la milicia y directores de la represión y tortura. Por ahora, compañeros de Delcy hasta que les convenga, según las órdenes de La Habana.  A éstos y al G-2 se les coló un topo cubano en el selecto círculo de guardias de Maduro, que radió a la CIA la ubicación exacta del dictador en la madrugada del pasado sábado. Diosdado es el ala dura del chavismo. Va a ser el escollo principal a vencer por Delcy. Diosdado será el primer objetivo a caer, si Delcy quiere de verdad desmontar el chavismo, hay serias dudas de que quiera y pueda hacerlo.

Ante, Delcy o el caos, Trump elige Delcy. Algo incomprensible, arriesgado y aparcando, para otro momento, a los legítimos ganadores de las elecciones de julio de 2024. Falta el factor Maduro, viene el momento de Maduro cantando, con tal de rebajar la condena que le caerá. A esta historia del «socialismo del siglo XXI» aún le quedan episodios por escribir en Venezuela y en España, que va a sufrir la tempestad que sembró Zapatero con su amiga Delcy, a quien ella llama «mi príncipe».

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