Herodoto nos cuenta que los escitas, el antiguo pueblo nómada, vivían aquí unos siglos antes de Cristo. Desde finales del siglo XVIII hasta principios del XX, las tierras ucranianas formaron parte de dos imperios: el Austriaco y el ruso.
La historia de la nación ucraniana ha estado durante siglos fuertemente ligada a Rusia. Ambos estados reclaman su origen en la Rus de Kiev medieval, aunque no se puede hablar de un estado ucraniano como tal hasta 1917. La Rus de Kiev, federación de tribus eslavas dominó una gran parte de la estepa europea entre los siglos IX y XIII. Bajo el mando de la poderosa dinastía rúrika se pasó del paganismo eslavo al cristianismo ortodoxo en el año 987, base fundamental para el forjamiento de una cultura común que resistió a las sucesivas invasiones mongolas y se mantuvo por siglos.
No se puede hablar de un estado ucraniano en sí hasta 1917. Ese año el imperio ruso se retira de la I Guerra Mundial y en territorio ucraniano se desata un vacío de poder alentado por la guerra civil rusa. En este contexto, se crea en Kiev la República Popular Ucraniana, donde se concentran las aspiraciones nacionalistas ucranianas, y la República Popular Ucraniana de los Sóviets creada por Vladimir Lenin en Járkov. Los bolcheviques y la República Polaca fueron los grandes enemigos de la efímera independencia ucraniana, que finalmente sucumbió en 1921.
De esta forma, el oeste de Ucrania quedó bajo control polaco, mientras el resto del territorio se conformó en 1922 como la República Socialista Soviética de Ucrania. El nacionalismo ucraniano arrasó en las elecciones rusas de noviembre de 1917. En el total de 75 okrugs (distritos), los resultados de la votación son los siguientes:39,5% – Socialistas Revolucionarios; 22,4% – bolcheviques de Lenin; 4,5% la derecha – Cadetes;3,2% – socialistas mencheviques; 0,9% – Enesy (Partido Socialista Popular); y un conglomerado de partidos nacionalistas un 14,5%.
El Gobierno Provisional Ruso ( Временное правительство России , tr. Vremennoye pravitel’stvo Rossii ) fue establecido inmediatamente después de la abdicación del zar Nicolás II del Imperio Ruso el 2 de marzo de 1917. La intención del gobierno provisional era la organización de elecciones a la Asamblea Constituyente rusa y su convención. El gobierno provisional dejó de existir cuando los bolcheviques dieron el golpe después de la Revolución de Octubre. Esos ocho meses durante los cuales Rusia fue gobernada por el Gobierno Provisional fue la historia de la desorganización constante y sistemática.
El principal adversario del Gobierno Provisional era un comité comunista en Petrogrado que se ganó el control del Ejercito, las fábricas locales y el ferrocaril . El período de competencia por la autoridad terminó a fines de octubre de 1917, cuando los bolcheviques colocaron el poder en manos de los “consejos de trabajadores»., «que había dado su apoyo a los bolcheviques. En el verano el Gobierno Provisional sobrevivió al levantamiento inicial, pero su posición a favor de la guerra significó que los líderes del gobierno socialista perdieran su credibilidad entre los soldados y los trabajadores. A medida que la violencia se intensificaba saqueando tiendas, casas y atacando a civiles. Finalmente, el 24 de julio de 1917, se formó un nuevo gabinete de coalición, compuesto en su mayoría por socialistas, con Kerensky a la cabeza. En su mayor parte, los trabajadores urbanos apoyaron a los mencheviques y bolcheviques, mientras que los campesinos apoyaron a los socialistas revolucionarios. Rápidamente surgió una estructura de poder dual compuesta por el Gobierno Provisional y el Soviet de Petrogrado.
Los años siguientes estuvieron marcados por la rusificación del territorio y la persecución de cualquier atisbo de nacionalismo ucraniano, en plena guerra civil rusa que dejó cerca de siete millones de muertos. Ya bajo el mando de Iosif Stalin se sufrió una gran hambruna entre 1932 y 1934, el conocido como Holodomor. Se estima que solo en Ucrania murieron entre 1,5 y 4 millones de personas. Aunque podían ser hasta 12 millones en el resto de los territorios de la URSS.
La región histórica de Galitzia, que había pertenecido a Polonia tras la Primera Guerra Mundial, pasó a manos soviéticas en Ucrania finalizada la segunda guerra mundial. Además, Kruschev permitió la anexión de Crimea a Ucrania en 1956. El territorio tenía una mayoría rusa, pero el movimiento fue considerado como simbólico porque el poder central seguía residiendo en Moscú.
El 24 de agosto de 1991 el parlamento ucraniano declaró la independencia. Posteriormente ratificada el 1 de diciembre de 1991 por medio de un referendo. Este paso, junto con la posterior firma del Tratado de Belavezha certificaron el final de la URSS y el reconocimiento como estado independiente de Ucrania. Su primer presidente fue Leonid Kravchuk, aunque desde 1994 y hasta 2005 el hombre fuerte en Kiev fue Leonid Kuchma. Yanukovich supo ganar las elecciones de 2010, volviendo a llevar a Ucrania a la esfera más próxima a Moscú.
Entre noviembre de 2013 y febrero de 2014 miles de ucranianos contrarios al presidente se tomaron las calles y lo derrocaron. Fue el conocido como Euromaidán. Detrás de las manifestaciones estuvieron grupos europeístas y contarios a Moscú, aunque también actores políticos de la extrema derecha ucraniana. Crimea, una región de mayoría rusa, aprobó un referendo para unirse a Rusia en marzo de 2014 que no fue reconocido. Sin embargo, su anexión se efectuó pese a las protestas de la comunidad internacional.
En junio, las regiones de Donetsk y Lugansk votaron en dos referendos convertirse en Republicas Populares independientes. Este último paso desató un conflicto armado entre prorrusos y el poder central, ya en manos del expresidente Poroshenko, que ha dejado más de 14.000 muertos. Es en este contexto en que se produjo el 24 de febrero de 2022 la invasión de Vladimir Putin a Ucrania. Con la excusa de que se estaba cometiendo un genocidio contra las poblaciones de Donetsk y Lugansk. La invasión bélica aún continua tres años con centenares de miles de muertos y heridos, y ha originado una desconfianza enorme entre los aliados de la OTAN europeos y EE.UU, que continua.
Alrededor de 1,2 millones de soldados rusos han muerto, resultado heridos o están desaparecidos hace casi cuatro años, una tasa de bajas para una gran potencia militar no vista desde la Segunda Guerra Mundial, según un nuevo informe de un destacado grupo de expertos internacionales.